Palabras para Julia
Poema de José Agustín Goytisolo
Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
Creo que la primera vez que oí este poema rondando yo los 13 años fue en cante y medio inventando. Mi madre haciendo suyos los versos de Goytisolo cantaba en la cocina. Entonces lo que más resonó en mis oídos era "Tú verás como a pesar de los pesares tendrás amigos". Y debió ser en una época en la que algún amigo faltó, decepcionó, fracasó en la carrera hacia mi alto nivel de exigencia. Porque yo a mis amigos les exijo oro molido. No se lo que realmente les doy, pero mi intención y mi amor hacia cada uno de ellos, no me lo puede discutir nadie.
Ay! como recuero ahora al pobre Ricardo cuando me decía pero yo... te quiero tanto y yo le miraba y le respondía desde mis 21 años recién estrenados "Con amar no basta". Ja! qué ingenua. Qué infeliz. Está claro que basta. Que si hay amor de los dos lados, todo lo demás sobra. Contigo pan y cebolla y viviría debajo de un puente. Cuando le preguntaba a Mari años después en qué estaría yo pensando en 1992 cuando dejé a Ricardo siempre se medio sonreía y decía "Por que te aburrías con él Ana, por eso y porque, no le querías". Zasca. En todo el corazón.
Muchos años después mi madre me dedicó ese trozo de poema en un libro. Cuando yo vivía en Manchester y se me rompió el corazón en cachitos de color. En el libro escribió dos veces "Ya verás...tendrás amor, tendrás amigos, tendrás amor". Y bueno, mi madre no es una experta en hombres, la verdad sea dicha pero si lo es en amor. Pocas personas tienen un corazón como el suyo. Pocos ejemplos de entrega más grandes he visto. Y he tenido la enorme suerte de que sea mi madre. Un ejemplo en carne propia de lo que es el amor. Pocas personas: ella, mi padre y mi hijo, me han querido tan a tumba abierta. A pesar de mis defectos, de mis patadas, de mis brusquedades. A pesar de negarle mi amor, a pesar de los silencios, de las frialdades, de las injusticias, del desplante. Mi Ana bonita y sus brazos abiertos son toda su respuesta.
Al final cala. El amor cala. Y gusta, gusta tanto que para volver a tenerlo solo te queda una. Amar. Así que ayer cuando alguien me dijo "Ya verás Ana, tendrás amor, tendrás amigos..." sonreí acordándome de ella, mi madre. Y supe que es verdad. Que ella me lo ha enseñado. Que el amor renace cuando lo das. Y que el darlo depende solo y en exclusiva de uno mismo.
Gracias mamá. Por tus canciones al cocinar, por tus sonrisas al bailar, por los libros, por la música, por el ejemplo pero sobre todo, sobre todas las cosas, por el amor.