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jueves, 8 de enero de 2015

Me cago en el hombre



BANSKY

Hace 25 años yo quería ser periodista. Hace 30, escritora. Hace 35, feliz. Está claro que las expectativas que tenía de mi misma fueron decreciendo hasta que cuando contaba con 41 decidí invertir el orden de los factores para que me cuadrara mejor el resultado y el presupuesto. Hoy escribo para ser feliz entre otras cosas. Mi padre me presentó a dos personas que habían estudiado la carrera universitaria de periodismo y trabajaban de otra cosa. Uno de fotógrafo en un medio que odiaba. La otra de profesora en un módulo que no la hacía muy feliz tampoco. Les conocí y me pegó un bajón como dicen hoy en día que no veas. Si me pasase hoy le metería un block a mi padre que se iba a enterar y luego le desbloquearía pasadas las 24 horas de rigor porque le quiero mucho y aunque lo hizo por mi bien, por eso de "conoce la realidad que te espera", el hablar con esas personas fue un antes y un después en mi decisión de estudiar Ciencias Exactas en la Autónoma de Madrid. Vueltecicas que da la vida.

Esta mañana de enero, heladora como pocas en los últimos meses, pero como casi todas las mañanas de enero de mi vida, me he levantado con el alma en los pies y con el corazón agujereado por la pena. Todo lo atrasado lo he pospuesto más aún. Y me he ido a picar cebolla. Y dos ajos. Y un pimiento verde. Y tres tomates. Y con ese aceitico bueno genuino de Jaén me he puesto a sofreirme la congoja. Mientras meditaba mirando la sartén he escrito este texto. Ahora toda la casa huele a lentejas haciendo chupchup mientras intento conjurar a los lobos de Caperucita para sacarla feliz de la casa hacía el bosque antes de que se vaya a trabajar donde Willie Wonka.

Yo ya no creo en Dios. Ni en el de aquí ni el los de los otros,claro está. Ni un poco. Ya no me duele ni me saca los colores. Ya no me justifico ante los míos porque antes creyera y ahora no. Ya me importa un comino. Si hubiera puesto de título "Me cago en Dios y me llevo dos" aparte de plagiar a una tuitera que se llama Sor Furcia, hubierais empezado a leerme de otro ánimo. Con más o menos enfado u ofensa o risas en la boca.

Yo hoy no me río. Y eso es una pena. Ayer mataron a 12 personas que dibujaban, creaban, opinaban, voceaban, trabajaban y respiraban por nosotros. Al menos por mi lo hacían. Por eso me siento tan tocada hoy. Tan próxima a ellos. A los que les lloran. A los que se rebelan. A los que sacan la lengua por el culo ante la nueva barbarie del hombre. Y muchos son capaces de volver a hacer humor para mostrarles a los monstruos terrenales que de todo nos podemos reír. De absolutamente todo. Y ¿sabéis por qué? Por que la risa no mata. La risa eleva y hace eco hasta más allá de la existencia. Porque esas personas no están pero sus seres queridos siempre sonreirán al acordarse de ellos. Porque lucharon por la libertad de todos nosotros. Para que yo pueda decir me cago en Dios y quedarme así de ancha. Como si me hubiera tragado dos.

Dice el cómico Ricky Gervais "Toda persona tiene derecho a creer lo que quiera.... Y todas las demás personas tienen el derecho a encontrarlo ridículamente estúpido". Brindo por ello. Por mi derecho a discernir. Incluso por el tuyo a no compartir mi texto. Y si te ofendes al leerlo, como decía Rhett Butler "Francamente, querida, me importa un bledo".

Amen. Siempre. Sin tilde. Y... nos vemos en los bares.  



miércoles, 1 de octubre de 2014

Estoy de Paulo Coelho hasta los huevos que no tengo



Tiempos de crisis traen medidas extremas y las frases de atención al personal del estilo de "Madurar es cuando uno descubre que aunque no lo tenga todo se puede ser feliz" me dan arcadas. El otro día me encontré con 8 chistes del tirón en una conversación de guasap. Muchos de la independencia, del folleteo, de adolescentes borracheras y uno de abuelas maduras. "¿Te casarías otra vez con tu marido si pudieras?" le dice una abuela a la otra "Claro" contesta la otra "Que se joda". Con ese si que me reí.

Una fue parida por la madre de una, heavy metal y gatuna del foro de Madrid, y contra más viejuna más cuenta me doy que la vida me la dan las risas con las amigas de verdad de la buena en petits comités y que la frase "¡pero qué coño!" debe servirme para reivindicarme ante toros de la Vega miserables, recortes sanitarios y de educación, muros de alambres para seres humanos y gallinas de corral e incluso convivencias en común fracasadas. Una dice pero que coño y tira por la calle del medio ¿Cuál? la que a una más le convenga. Su en medio.

Yo soy feliz porque he decidido serlo. Sin más. No porque las circunstancias acompañen sino porque quiero que lo hagan. La salud y su falta hasta en el extremo último hace que estés viva. Que estés enferma no quiere decir que estés muerta. Estar muerta es no estar. Como llevar eso con alegría o más o menos mala folla y que aún así te puedas reír con una amiga o hermana, ah! eso es el secreto del jardín del unicornio. Mi amiga Mónica Jofre puede llevar a gala haberlo hecho. 

Sin dinero. La alegría de conseguir pasar una semana con la paga del Copacabana cuando era camarera en Manchester y me alimentaba de caldos de garbanzos y sandwiches. Ese colarme en el bus con el weekly pass caducado porque no tenía 5 libras para actualizarmelo. Fui super feliz. 

Y el amor. Ese amor a lo Walt Disney, un tipo que se congeló antes de entregar la cuchara del todo (eso si es ser un desgraciado. En una de estas se viene un apagón en el sur de California y el Walt deshecho como un cubito de hielo y echando peste. Dignidad hombre!). Ese amor que no toca porque no llena. Ese amor de pa ti pa siempre y si no eres tú me es igual ya me lo como con patatas. Ese no saber decir, nena ya no hay más. No es que me equivocara cuando te dije que eras todo, es que hoy ese todo es otra cosa. Honestidad. Valor. Coraje y fuerza. Y sobre todo muuuuuuuucha risa. 

Estoy muy pesada con lo de la risa, pero, básicamente me he dado cuenta que si no me hace algo reír es que no me hace feliz. Tan facilito como eso. Si no llevas cara de manzana lozana, corta y rema. "Si quieres cambio verdadero pues camina distinto" (y si, soy más de René Pérez que de Coelho. Básica que es una). Y ¿quien me hace reír y mucho? Mi hijo que es partirse en dos, mis amigas ABC (ellas saben quien son), tres varones con el don de provocarme la risa a mis cuarentaypocos, mis cuatro hermanos, muchos de mis familiares (hasta con los que me peleo más), mi padre y mi madre, cada uno con su humor, cada uno con su resorte hacia mi felicidad, amigos virtuales que me han sabido ver por el agujero negro de la inmensidad de los kilómetros de distancia. ¡Sin reproches oigan!. Sin pasar cuentas. Sin amor a crédito. Yo te quise tanto, pero tanto que te tiene que valer hasta el fin de los días. Rancia-rancio.... Quiéreme hoy, coño y si no vete.

Y no les tengo. Cualquier día uno se va de mi vida, o se va de la suya, y yo tendré que buscarme la risa de mi vida en otros ojos y en otras bocas,y en otras manos y en otros brazos. No poseer hace que las frases nivel barato del Coelho o la del "aunque no lo tengas todo...." me sobren totalmente. ¿Esas consignas de vida les valen a los que aún no han despertado?  ¿A los que siguen creyendo en el tango de que hay que dar gracias a Dios por esas tres cosas? Y bueno, hay de todo es este universo. Como los que comen jamón, que asco, como se pueden comer la pata de otro. 

Ser felices si queréis. Y si no queréis serlo llorarle a alguien que os quiera. Os aguantará un rato. Al rato se irá a reír con alguien que le llene y os quedareis con vuestras lagrimitas de metal. Darles bola lo justo y necesario y limpiaros la cara. Solo vosotros os las podéis secar. "Mirar pa´lante que pa´tras ya te dolió bastante" Frasecica de otra grande: Bebe

 *Nota: La frase "¿Pero qué coño?!" y la foto pertenecen a una peli que me ojiplateó en mi adolescencia Risky Business cuando Tom no era un imbecil




sábado, 26 de abril de 2014

Va, ves a viure...

Ayer fue un día magnífico, extraño, hermoso,terrible, florido y mortal. Como lo  puede ser cada día de nuestras vidas. Pasé la mañana con dos personas que me son muy queridas y me acompañaron por Barcelona a disfrutar del ahora hace calor y llevas sandalias, ahora te cambias y te pones los calcetines. ¿Dentro o fuera? Mejor fuera. Mejor dentro que parece que ha refrescado. De la mano de una de ellas paseamos por mi pasado. Por las emociones que me despierta, por los recuerdos compartidos, porque crecimos juntas en un lugar con catifas (=alfombra en catalán. Me rechifla esa palabra) peach o blue según el número que se le había asignado a la habitación. Muy Gran Hotel Budapest. Del melocotón y el azul saltamos a marrones grisaceos. Crecimos y espabilamos. "Pero no mucho, Ana. Tú y yo ya eramos muy espabiladas cuando jovencitas. Espabiladas y responsables, al menos.... laboralmente hablando" Me guiñó los ojos y reímos mucho las dos. En esa nube física y emocional de mañana con el abismo temporal entre mi pasado, mi presente y mi futuro planteados en 25 centímetros cuadrados de mesa, dos copas de cava y un cortado, me comentó que una persona a la que queremos mucho estaba pasando por uno de los peores momentos de su vida. Su hermana se va. Mientras nosotros reíamos anécdotas, respirábamos el puerto de Barcelona desde Montjuïc, olíamos las flores en el lobby, recordábamos amores y planificábamos rutas de trekking, ellas se están despidiendo. Tiene 42 años. Toda su vida por vivir. Toda la vida de los suyos por estar allí. Al llegar a casa me entere que Tito Vilanova había muerto de cancer. 

Estos últimos dos años pasados decenas de parientes míos y de conocidos se han ido victimas del cancer. Extrañamente en un porcentaje aplastante con respecto a otras enfermedades. No voy a analizar los porqués porque no me alcanza el conocimiento ni el corazón. Lo que si voy a explicar es que no se porque el resto de los que les rodeamos vivimos como si no nos fuera a pasar. Y no me refiero al cancer. Conozco casos en los que no ha sido mortal (recuerdo muy especial a los hermanos Puntas Ortiz, uno por luchar y el otro por dar y a "su Vitin" que se que no me lee pero es nuestro ejemplo de lo que queremos y lo que debe ser. Pon un Vitín en tu vida). Me refiero a la muerte. 

Gente, no hay nada más seguro en esta vida que algún día nos iremos. Nos vamos,si. No estaremos dentro de 150 años ni uno de los que me lee. La otra certeza es que no sabemos cuando va a ser. Porque hasta cuando te quieres morir va otro y te despierta y te da la mano. Pero cuando paseas una mañana de primavera por la calle respirando a pleno pulmón y pensando que la vida es tremendamente maravillosa,va un tiesto de la del quinto y se te cae en la cabeza. Y ahí te quedaste. No más planes por hoy por favor que me tengo que ir a Sancho Dávila.

Feliz vida a los que siguen aquí, luchando y amando a los que se van despidiendo. Dichosos de estar aquí aún,un día más,una mañana, una tarde, una siesta, un atardecer y un despertar, un comer bocatas desde el Garraf, un jueves de playa, un viernes de montaña, un banquete en El Celler de Can Roca, un hospitality en el Hilton, un dibujar a cuatro manos el pelo de la chica de la peli de Peabody y Sherman "hagamoslo mechado, mamá, como tú sabes", una empanada con espinacas y carne vegana para que tenga trocitos "algo picante pero no mucho, mamá. Así está perfecta", un sábado en el restaurante del tenis con las mejores vistas de Barcelona, un te chai, la millor truita de patates de la millor cuinera dels rodalies del mercat de Sant Antoni y casi Barna city..... Y besos, muchos besos. Besemonos unos  a otros y abracemos hasta aquellos a los que no conocemos, porque para abrazar no hace falta conocimiento, hace fata amor y si lo tienes ¿que mejor que entregárselo a los demás?


"Y de pronto te vas. Tienes 45 y en plena vida con proyectos por delante, con gente que te necesita, con amor a raudales, con bonanza financiera, con "la vida resuelta", esta decide que no lo está. Y la vida se te apaga. Tú ya no lo sabrás pero la gente que se queda aquí se queda con huecos de ti, con ganas de tu fuerza, de tu empuje, de tu alegría, de tus ganas de vivir.... Y ya no estás. El ejemplo es lo vivido. El recuerdo es la demostración que la vida solo es eso. Un rato en este jardín de rosas. ¿Vas a ser capaz de desperdiciarla ni un minuto más? Va, si us plau, ves a viure.... Por ti y por todos tus compañeros, pero.... Por ti primero. Amen (sin tilde)"

Gracias por leer. Gracias por vivir  

jueves, 17 de abril de 2014

Madurando al sol


Lo mejor de estar en los cuarenta puede que sea la experiencia que acumulas. Profesionalmente hablando te blinda el estómago ante las desavenencias y te dulcifica ante las dificultades. Te hace ser tolerante con los errores que tú cometiste exactamente igual, o peor, que otros. Te da infinitos recursos por haber pasado por infinitos jardines junto a infinitas personas del más variopinto pelaje. Te hace asimilar que es una parte de ti, pero que no lo es todo. Que si te hace dichosa se lleva el 80% de tu día y si te hace desgraciada el 120% del mismo. Hasta la cama y más allá. David Martinez, excelso cocinero y mejor compañero, me enseñó dos de los axiomas de mi día a día: "En eventos o caterings, desayuna fuerte que nunca sabes cuando vas a poder volver a comer" y el tan socorrido "Siempre se acaba pasando cafés. Y en ese momento toda la faena estará resuelta". A ellos me agarro para ser previsora y comer bien y no desfallecer en las primeras horas del día y para no desfallecer con proveedores incumplidores, jefes canallas y subalternos desmotivados y comer bien en las últimas de la jornada.

Uno cree a los veinte que sabe latín. Que con diez amigos por banda y viento en popa a toda vela tiene la vida ganada. Que el amor es casi para siempre y que si no lo es otro vendrá. Aquello de "hay muchos peces en el mar". Pero ¿quien quiere un pez en el mar para que te sirva de espejo? Aprendes, con la experiencia y los años no probablemente lo que quieres (eso lo descubriremos apunto de entregar la cuchara y largarnos al más allá de lo cárnico) pero si sabes lo que no quieres. Yo este año me he confirmado en la regla número uno del resto de mi vida. Lo que no quiero es no ser yo. Porque pese a quien pese, por muchos corazones que se rompan (el mio por el camino), por mucho dolor causado y amores caídos, por las decepciones creadas y las expectativas de otros rotas, por mucho que aquello no fuera a donde tú esperabas encontrarte, lo que es es lo que hay y de nada sirve negarlo. Ayer leía en una red social una frase recriminatoria de un hombre a una mujer "¡No eres lo que yo esperaba!" le dice él. "Jodete" le contesta ella.

No somos las expectativas de los otros. Somos lo que somos y lo hacemos lo mejor que podemos. Todos. Sin excepción. La próxima vez que alguien te defraude piensa bien si el fraude era la imagen que tenías tú en la cabeza de esa persona.

De pronto te plantas allá en el medio de tu vida con esta totalmente patas arriba y exactamente al revés de lo que esperabas, emocional, económica, profesional e intelectualmente. ¿Qué me ha pasado? ¿Donde quedó mi yo de los veinte en flor?  No eres consciente que cada paso, decisión, persona en el camino y circunstancia adversa y no, han hecho que estés donde estás. Asumir, respirar y lanzarte a seguir caminando es lo más sabio que puedes hacer. Como si tuvieras veinte años otra vez, sin temor y con decisión, pero mucho mejor. Ahora tienes conciencia de ti. Ahora sabes donde no quieres estar y quien no quieres ser.

Te encuentras con otros "tus" por el camino. Haber tardado más de cuarenta años en verlos solo es resultado de haber estado ocultándote a ti misma. Así te aparecen "tus" en forma de hijos para darte paciencia y demostrarte lo especial que eres, pues ellos son reflejo tuyo. "Tus" en forma de amigas divertidas y fieles que te reafirman en como quieres ser con ellas. "Tus" en forma de familiares honestos y entregados a tu causa mal que pierdan."Tus" en forma de amigos varones haciéndote admitir por primera vez en tu vida que la amistad no va unida al genero sino al corazón de las personas.  "Tus" profesionales que te certifican cómo hay que hacer las cosas. Y por último, y sorprendentemente, "tus" enamorados.  "Tus" que te hacen plantearte si quieres seguir con la coraza puesta para que no te dañen o sales a pecho descubierto para que el viento te roce y te haga sentirte viva.

Yo ya lo tengo claro. Ya no hay marcha atrás. Aunque caiga, aunque mis "yos" desaparezcan. Porque yo no lo haré. Yo seguiré al pie del cañón viviendo mi vida como si fuera la única que tengo, y señores, es así. No se quienes les contaron que hay otra vida más allá y porque se agarran a eso para echar a perder esta.

Salud, amor y muchas gracias por leer. Seguid disfrutando hoy del día. Mañana puede que no os levantéis. 

lunes, 17 de marzo de 2014

Lunes libertarios

Hace seis meses que los lunes no son lunes. Los jueves de cada dos son super jueves. Las semanas pares son mías en adolescencia y las impares son íntegras en alma a la infancia. Los martes me bipolarizo según sean míos o no salvando tres horas a la tarde. Los domingos suelen ser suaves o intempestivos sin termino medio. Los sábados siempre se desarrollan en horas de aventuras para diferentes edades. Los miércoles que no van a ningún lado caen en medio de un impás, ni pa ti, ni pa mi y los viernes, ah, los viernes... Los viernes siempre, siempre, siempre, son eterna y atemporalmente bienvenidos. Todo esto se adereza con congresos, caterings, cenas de última hora, llegadas al aeropuerto, salidas de hoteles, citas con la psicóloga, fantasmas de ultratumba y espíritus de futuro.

Hace seis meses que vivo sola quince días al mes. Los quince días en los que me gobierna la madurez me salva mi niño de la mano. En realidad poco podría hacer él si yo no quisiera encauzarme. Pero me es más fácil acallar los diablos y los deseos deseados. Los quince días en los que ando sola me elevo o me hundo según la víscera corporal que me de la mano, el corazón o la cabeza. ¿Tardaré seis más en centrarme? ¿Lo haré alguna vez? ¿Querré ser el espejo de otros y el reflejo fiel de mi tribu? ¿Quiero saber lo que es saber? ¿Quiero desear con cabeza en vez de con ilusión? ¿Quiero fantasear realidades o viene siendo mejor esta vorágine de sube y baja?

Desde que me tengo que currar con cincel esos minutos, esas horas, esos amaneceres sola y atardeceres iguales, desde que eso está en mi mano y no puedo culpar a nadie, soy más libre. Soy lo mejor o lo peor que puedo llegar a ser. Tremenda responsabilidad de actitud no ya respecto a mi hijo de seis si no respecto a lo que me debo yo. Si puse mi vida patas arriba, si los planes del futuro trazados con compás, escuadra y cartabón, ya no valían, si el amor ya no contaba más, si las hipotecas ya no atemorizaban, si me mordí a dentelladas el negro futuro, si fui capaz de todo eso y de empezar a planear de cero, ¿Qué miedo le tengo entonces al cero?

Entre "Santa Rita, Rita, Rita, que me quede como estoy" y "Ten cuidado con lo que deseas que se puede convertir en realidad" se me plantan las horas, los días y las semanas desafiantes. Esa paciencia que todo llega, ese correr que el mundo se me acaba, ese ahora o nunca. Ese saber sonreír los días malos sabiendo que se remonta, sabiendo que las risas te sacan, que los demás apuntalan, pero que del suelo te levantas sola. Sola, orgullosa y con los ovarios muy bien colocaos. Que para eso me dieron armas desde chica. Que para eso me enseñaron con ejemplos y no con palabras. Que unos ojos de amor y una sonrisa, que una caricia y un abrazo, que un: "yo he estado por donde tú vienes, camarón, y no te juzgo" te confirman la decisión. Pero la decisión y el paso es tuyo.

El lunes es tuyo, para vivirlo, para beberlo, para quemarlo o para respirarlo. Tú decides si quieres que sea de puntillas para no molestarle o con paso firme para imponerte. Salga como salga el martes está a la vuelta del reloj. Y ahí, tendrás que levantarte otra vez y decidir que quieres hacer con esa maravilla de día en exclusiva para ti.

Feliz empuje y gracias por leer.

martes, 7 de enero de 2014

Pro derecho



Discutía el otro día con un amigo varón sobre el tema del aborto.  Discutía argumentando e intercambiando opiniones en privado y solos los dos.  Me desmontó, sin hablar directamente de ello, uno de mis axiomas sobre el tema. Y es que yo discutía personalizando y pensando que tenía más derechos a la discusión que él. Yo soy mujer, yo soy madre, yo he llevado un feto en mis entrañas. ¿Tengo más argumentos válidos que un hombre? ¿Que un cura?. Pues no, no los tengo.

No soy pro-aborto. No creo que nadie lo sea. "Mira, una embarazada, ojalá aborte". ¿Estamos locos?. Ni siquiera soy pro-vida, aunque me enerve hasta el infinito y más allá que algunos grupos se hayan alzado con ese título. No soy pro-vida por que estoy a favor de la eutanasia, ergo, caería en contradicción conmigo misma. Entonces ¿qué soy? Soy pro-derechos y pro-libertad individual. Nunca colectiva. El ser humano es libre hasta para decidir irse a lo alto de un monte y tirarse piedras contra la cabeza. Bien por él o ella.  No es libre de subirse al monte y tirarle piedras a la cabeza a otro. Bajo el lema no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti mismo vamos bien.

La iglesia opinando de vida cuando durante toda su historia con la quema de brujas, la inquisición, las penitencias autoinfligidas o el oscurantismo de la pederastia, ha estado demostrando que la vida humana le importa un comino, me produce risa. Pero, puede opinar. El estado Español con opiniones como comparar a los defensores de la antigua ley del aborto con Herodes y su masacre de inocentes (aquí un personaje bíblico ligado a Jesús de Nazareth y a las fechas que tocan) (frase de Juan Cotino Presidente de las Cortes Valencianas dicha en su blog el día 27 de diciembre) o declaraciones (todas las concernientes a este tema) como las de Ruiz-Gallardon (actual Ministro de Justicia) no puede opinar. Y, el Estado no puede porque legisla. Y menos aún puede opinar haciendo suyas las opiniones de una iglesia en un país que, recordemos todos por favor, es por la "sagrada" constitución (nomelatoquesporfavor) de 1978, aconfesional. 

Todo esto hace que me plantee si realmente esto es Matrix o una prueba de que Dios si que existe y está jugando a la desesperada con las fichas que le han tocado en estos tiempos (recordemos como jugó en los años 30 y 40 con la "bendita" laicidad Española y lo que nos trajo de represión y oscurantismo). De Ruiz-Gallardón rescato la que más me ha dolido: "Yo si que tendría un hijo con malformaciones graves. Sin dudarlo, ya que es una convicción personal". Exacto. Y no voy a entrar en porqué es esa su convicción personal, si tiene pasta para darle a su hijo malformado todas las necesidades de esta vida y la siguiente o que opina su mujer del tema. Una malformación grave no se nutre solo de amor al hijo y al santisimo, "diosproveerá"  ¿Porqué su convicción "personal" le ha llevado a reformar la ley de aborto y convertirla en la más restrictiva de toda Europa? Sólo están por detrás nuestro Malta, Andorra y el Vaticano. En estos tres países es ilegal abortar. Es la contra-reforma más restrictiva de toda la democracia Española. Anterior a esta reforma solo queda que sea ilegal. La OMS ha alertado de los peligros de exigir la autorización de terceros (¿terceros a ti para decidir por ti?) o presentar la denuncia previa por violación, solo llevaran a la clandestinidad y por lo tanto a más mortalidad. Que se jodan ¿no? pensarán algunos. Que no hubieran follado. Los llamados por ellos mismos "pro-vida" prefieren que muera una mujer embarazada a terminar con un óvulo fecundado. Es curioso porque se denomina ovulo (cuando no está fecundado), cigoto (al ser fecundado por un espermatozoide), embrión hasta las 8 semanas y ahí ya pasa a ser feto. Y se llama feto hasta el momento del parto. Cuando nace, esto es cuando sale, lo sacan del cuerpo de esa mujer y empieza a respirar por si solo, entonces ya es un ser humano.  

Y de eso se trata en su argumentación. De tiempos de vida. O eso nos quieren hacer creer con las fotos y vídeos de los fetos en las campañas pro-vida. Pero ¿que pasa después de ese nacimiento? Ah. A nadie le importa. En ese momento el feto pasa a ser niño y entonces, en ese momento se le asigna un nombre y dos apellidos y se le asigna unos padres (señores hombres/padres-a-poder-ser: anterior a ese momento a mi nadie legalmente autorizado, mi ex-suegra no cuenta, me preguntó qué hombre me había fecundado ese feto), se le registra en el hospital y posteriormente en el registro civil. Se le asigna médico. Se le hace la ficha de salud. Se le inscribe en el censo. Y empieza a tener derechos. Tiene derechos como ser vivo que es. Es curioso. Hasta ese mismo momento era solo la mujer que será madre la que importaba. Porque yo no era madre. Si Luc se llega a perder por el camino antes de nacer no se hubiera llamado Luc, no sería, no existiría y yo, no sería madre. ¿Estamos con esto?. Cuando yo estaba embarazada iba yo al ginecólogo que era mi médico. El que es ahora padre de mi hijo me acompañaba a veces pero, la verdad, podría ir mi hermana Cristina (de hecho alguna vez vino) o mi madre (de hecho alguna vez vino), pero la que siempre, siempre tuvo que ir fui yo. La que estaba embarazada era yo y se trataba de mi. De mi salud. No visitaba al feto un pediatra. En cuestiones de salud era yo la que importaba. En el momento que parí, recuerdo que me descoloqué un poco cuando a los pocos días me dieron cita con el pediatra para Luc si o si. Tenían que hacerle la revisión de la semana. ¿Y yo? Dije a la ginecóloga. "Tú no. Tú estás bien. Solo has parido". En ese momento Luc se convirtió en importante y en el ser frágil al que había que proteger. Me recogí los puntos provocados por el parto y la soberbia como pude y empecé a comprender lo que era ser madre.  

Mi madre ha parido cinco hijos y no se si habrá perdido algún feto o cigoto por el camino. Lo que si recuerdo es que siendo yo adolescente (allá por mis doce) alguien con muy mala baba le preguntó que como es que siendo tan de izquierdas ella y mi padre habían tenido cinco hijos, ¿no estaba ella a favor del derecho a la interrupción del embarazo? y ella, muy gitana rubia, se incendió. Dijo que por supuesto que lo estaba y lo que lo había estado cuando era niña y empezó a entender lo que era eso, y cuando fue adolescente y cuando se caso y tuvo uno, y tres y hasta cinco hijos, y que lo seguiría estando cuando fuera abuela (lo está). Ella estaba (está) a favor de que otras mujeres, si quieren, por las causas que consideren oportunas ellas, puedan tener la opción de interrumpir o no ese embarazo con unas ciertas garantías y que ni la iglesia entonces, el padre de la mujer (esa "tercera persona" de la contrareforma actual) o la pareja pudiera opinar sobre su cuerpo y el cigoto, embrión o feto (según el tiempo de gestación, pero nunca niño) que llevaba dentro.

Como yo he mamado eso y me han dado siempre alas para leer y discutir y argumentar, me encuentro escribiendo sobre este tema sin despeinarme y a los que les ofenden mis opiniones os digo. Pensad a que a mi me ofenden muchas veces las vuestras. Quid pro quo Clarice, que decía aquel.

Feliz pseudo lunes de enero y gracias por leer

Había muchas imágenes para ilustrar este post, pero la Espe siempre da muuucho más juego por si sola sin tener que recurrir a otras mujeres más sensatas. Imagen sacada del blog http://www.ojosdehumanoide.com/iglesia

viernes, 13 de diciembre de 2013

18 cosas que no sabía antes de ser vegana


Cada vez que abres una puerta por muy minúscula o insignificante que sea se abre ante tí un mundo entero y nuevo para tus ojos. Al cerrar puertas no pierdes mundos porque los recuerdos te acaban llevando siempre delante de esas puertas cerradas y tienes que decidir si las quieres volver a abrir o te interesan más que sigan cerradas porque no quieres entrar más por ellas. Los nuevos mundos tienen nuevas reglas, nuevos códigos de conducta, nuevo vocabulario, nuevas asociaciones, música nueva, lecturas nuevas, ideas nuevas, cosas buenas y cosas malas y cosas feas nuevas. Abrir mucho los ojos, captar todo el nuevo mundo y decidir que quieres para tí es labor única y exclusiva tuya. Siempre es maravilloso entrar de la mano de alguien en esos mundos pero luego, siempre, ese alguien se debe retirar para que tú aprendas a andar sola por tu mundo nuevo.

La maternidad fue uno de esos mundos. Obviamente la puerta de la no maternidad se cerró y no dejaría a mi hijo por nada del mundo. Antes, literalmente, muerta. El veganismo ha sido el más reciente. A día de hoy (tres meses recién abierta la puerta) me tiene tan fascinada que dudo mi vuelta a otro mundo que no sea este, pero, aún, para mi, el veganismo no es como la maternidad. Aunque, puede, que lo acabe siendo. Cuando lleve 6 años en esto como de madre os cuento.

Siempre he sido muy de listas. He llegado a dejar a novios tras elaborar una lista con pros y contras (cual prestaciones automovilísticas, que diría mi hermano Andrés) que tan solo reflejaban en papel lo que mi corazón y mente sabían. Pero, oye, a mi me ayudaban. Últimamente he leído muchas listas muy graciosa, ocurrentes y que resumían y reflejaban no solo mi pensar sino, por lo leído, el de mucha gente parecida a mi.

Desde mi recién estrenada entrada al veganismo, aquí va mi lista de las 18 cosas que no sabía antes de ser vegana y que ahora son el ABC de mi día a día. Si gustáis, ya sabéis, comentar y compartir:
  1. Activar: A remojar las legumbres el día anterior para hacer un puchero como toda la vida de Dios (siempre habiendo pensado que era para que se ablandaran y no tardaran tanto en cocinarse) se llama "activar" la legumbre. Pasadas unas 8 horas de ese remoje en agua la legumbre libera en el agua antinutrientes (por eso es agua se debe desechar a la hora de cocinarlas), activan sus nutrientes para que brote la nueva planta, convierte el almidón de la semilla (azucar complejo) en glucosa absorbible y disminuyen las calorías de los granos. ¡Qué de cosas eh!. Ya sabéis, no dejéis de acordaros de las lentejas de un día para el otro.  
  2. El tofu es un preparado de soja (legumbre) y el seitán de gluten (cereal). Blancuchos, blanditos, similares al queso de burgos de aspecto (una vez cocinado el seitán, claro) pero nada que ver. Yo los utilizo poco porque no creo en los "preparados" pero dan mucho juego para imitar platos tradicionales, quedarte con la peña y juguetear en la cocina, la segunda habitación de la casa donde más me gusta jugar.
  3. Ser vegetariano es una dieta, ser vegano una filosofía. Esto da para un post entero así que no me voy a extender aquí, ya lo discutiremos a capa y espada con un te que es como se discuten estas cosas.
  4. Hay deportistas veganos de élite incluso crudiveganos (solo se alimentan de productos que no tengan origen animal y que no hayan sido sometidos a una temperatura superior a 46ºC) o frugívoros (solo se alimentan de fruta)
  5. El especismo es la discriminación que sufren los animales porque nos creemos una especie superior a ellos. Y, chatos, dejadme deciros que... NO LO SOMOS.
  6. En Inglaterra una aseguradora hace descuentos en las pólizas de sus seguros de vida a los vegetarianos. Por algo será, esa gente dinero no va a perder. No quieren que te mueras. Por tú bien y por que sigues pagando la póliza. Al morir pierden clientes. Y los veganos ganamos alguien para la causa. No se ha podido demostrar que los muertos consuman ningún producto de origen animal. Ergo, todos veganos.
  7. Fuentes de calcio naturales: Quinoa, nueces, brócoli, verduras de hoja verde, almendras, sésamo, higos, naranja...
  8. La quinoa es la reina de los cereales por no contener gluten (apta para celiacos) y tener más del doble de proteína que el resto de cereales. Posee 20 aminoácidos (incluyendo los 10 esenciales) especialmente la lisisna vital para el desarrollo del cerebro. En particular posee el 40% más de lisina que la leche. Maganeso para tus huesitos, fósforo, vitamina B, fibra, te proporciona energía, vamos la quinoa, así en vulgar español es LA LECHE. (La info la he sacado de aquí)
  9. Los veganos tienen sentido del humor cero (un 97% de ellos). No puedes decir que tienes tanta hambre que te comerías un perro o te denuncian a los Vegan Nazis (policia vegana con tendencia a demostrar que ellos son más veganos que tú según un código sacado del sobaco de algún chalado. Ante las tocadas de ovarios de vegan nazis u omnivoros coñazos mi respuesta muy zen es "Soy todo lo vegana que puedo. Y hasta ahí puedo leer que diría la gran Mayra Gomez Kemp".
  10. Un vegano no toma porque no pueda. "Ay, que pena, ¿ya no tomas más jamón?" (y cara de recochineo). Un vegano no toma porque no quiere (y orgulloso de no querer)
  11. El semen de los hombres veganos sabe diferente. O eso me han dicho unas amigas y amigos. Aún no he podido hacer ese trabajo de campo. Aquí entre nos, creo que es una leyenda urbana que ha hecho correr los del PETA (People for ethical treatment of animals)
  12. Las veganas son más fieles a sus parejas por el tema de cocienciación y el no querer hacer sufrir a los animales (este punto no lo tengo muy documentado aún)
  13. Hombres y mujeres van dos veces al lavabo al día. Y no es a lavarse los dientes, o no siempre
  14. Hay kefir de agua (como el de leche que hace el famoso yogur bulgaro) que es vegano pues se aliementa de azucares de la fruta remojados en agua. Se regala y no se compra y cuando lo usas te sale una especie de aquarius casero estupendo (sabor naranja o limón a elegir)
  15. La B12 es un invento de la industria carnica para andar jodiendo a los veganos. No hay casi en la naturaleza, de hecho a los no veganos también les cuesta horrores conseguirla. En poco tiempo habrá una guerra mundial por la falta de B12, se nos caerán los ojos, seremos muertos vivientes y el mundo será igual que la tercera temporada de The Walking Dead.
  16. En una cita a ciegas con un no vegano, en medio de la conversación es más fácil colar el tema de que eres madre de un niño de 6 a que eres vegana.
  17. En las reuniones sociales y cuando vas de tapas con los amigos, los platos veggies son los que primero se acaban: Aceitunas gazpachas, guacamole, hummus, champiñones al ajillo, escalivada, tortilla, patatas bravas, etc... La carne se queda para los gordos. Lo tuyo les gusta a todos y tú si te despistas ya puedes ir tirando de pan con aceite.
  18. Estadística (hecha en cataluña, Spain, so far) de lo que piensan los camareros al tomarte la comanda para cocina: 45% Joder. 45% ay la pobre. 8% ¡qué bien un reto!. 2% se la pela, no se entera y te trae el gazpacho con virutas de jamón (esto último es veridico y me ha pasado a mi)

Salud pa disfrutar, feliz viernes y gracias por leer

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Mejor sola

¿Qué mal acompañada? Ni siquiera. Mejor Sola. Este es mi gran descubrimiento del año. Ni siquiera ser todo lo vegana que puedo ser, supera el tema “no estar acompañada”. Ni el yoga. Ni la concienciación social. Ni la terapia personal con una profesional. Ni los cambios en mi persona. La visión real de la soledad en el ser humano es lo que me ha dejado boquiabierta en este fantástico 2013.

Desde que recuerdo, la visión, no sólo de las relaciones de los demás si no las de uno consigo mismo, han pasado en mi cerebro marcadas por la sociedad, las películas, las canciones, los libros, los ejemplos de padres y amigos y, cómo no, el terrible vocabulario.

Las frases “ser una solterona”, “quedarse para vestir santos”, “no ha podido rehacer su vida”, “no tiene perrito que le ladre” y “no hay quien la/le aguante” tienen un toque tan peyorativo, negativo y amargo, que una, sin mucho análisis, tiene que deducir que estar en soledad es una auténtica mierda.

En mi adolescencia “el ser rara” equivalía al “no hay quien la aguante” por lo que tardé tiempo en encontrar a alguien “que me aguantara”. Yo era rara, claro está. Y quería encontrarlo. Vaya si quería. Lo triste era que muy probablemente no lo quería por amar. No (no sabía nada del amor romántico). Lo quería por ser aceptada. A mí no me habían besado. A mí no me habían “pedido de salir”. Ni siquiera tenía la absoluta certeza de haberle gustado a algún chico de un modo especial. Claro. Si le hubiera gustado a algún chico de un modo especial este me hubiera escrito alguna carta (de moda en los 80), me hubiera dicho algo, se lo hubiera dicho a mi mejor amiga, me hubiera intentado besar, se hubiera plantado debajo de mi ventana con un radiocasete a todo volumen y me hubiera rogado que no me marchara del pueblo a la universidad de Harvard sin decirle que le quería. Esto es. Me esperaba lo que veía en las pelis. Lo que mis amigas me fantaseaban.  Y yo, bonica era, con una fantasía de otra persona me hacía mi mundo Michael Ende particular.

Tardé, para los cánones de la época, bastante en que me besaran y mi primer beso fue un horror y mi primer “¿Quieres salir conmigo?” (justo dos semanas previas a ese beso) fue un espanto. Es igual. A partir de ahí busqué mi Serendipity en cada chico que me hacía tilín. Me enamoré. Me dejaron. Dejé. 

El rosario de perlas habitual de veinteañera. Sufrí lo indecible. Disfruté lo inenarrable. Narré a amigas y primas lo inexplicable y gracias a ese amor desgarrador decidí ser escritora. Nada mejor que escribir sobre algo que a todos les pasa.

Pensé que el amor tenía que ser así. Así me lo habían enseñado. Así me lo contaban. Así lo vivía yo. A mi alrededor las únicas personas “adultas” sin pareja era gays (ocultados encima, como si fuera vergonzoso) o realmente amargantes con patas. Yo no era gay. Yo no quería ser amarga (lo soy un poco, la verdad). Había una persona a la que yo admiraba por inteligente, con gran carácter y maravilloso modo de vida. Una madre separada divina. Pero decidió quitarse de en medio de la vida nunca supe si por qué no logró aprender lo que era que la hubieran dejado por otra.  Me pareció terrible que alguien a quien yo admiraba y que me hubiera gustado ser se eliminase de un plumazo de la tierra. Así que hay que transformarse para ser lo que los otros esperan de ti y conseguir ¿lo que tú esperas de ti?

Hay que estudiar, trabajar, triunfar, tener un hijo, tener pareja, tener coche… casa…. ¿De verdad “hay que”? Hay que ser feliz. Mira en eso si estoy de acuerdo. Pero para ser feliz no hay que amar a un hombre. No hay que tener pareja. No hay que tener un proyecto de vida en común con alguien. Ni siquiera hay que tener un hijo (y mi hijo es una de las mayores fuentes de felicidad en mi vida, a sus 6 años). No. Para ser feliz hay que amar. Hay que amarse a uno mismo.

Decía el gran Kilian Jornet que la montaña con otra persona es intensísima. Puedes compartir con esa persona los sentimientos y emociones que te embargan en la cumbre pero estás tan pendiente de esa persona (de sus reacciones, de sus emociones, de su seguridad) que no estás pendiente de ti. Se te escapa lo que la montaña hace por ti. Lo que te ayuda a interiorizar, a pensar, a decidir, a disfrutar plenamente. En soledad la montaña te ayuda a crecer.

Los niños no pueden estar solos. Los adultos sí. No es ninguna pena. Es totalmente necesario. Es gratificante realizar cosas por uno mismo. Es madurez. Y cuando uno está maduro, tranquilo, feliz consigo mismo, entonces, ese uno, puede darse. Porque para darse hay que tener y para tener hay que crear desde el interior.

Entonces amigos, colegas de trabajo, familiares, hombres y mujeres de tu vida, entonces, ellos te compartirán y te disfrutarán. Te darán esa enorme recompensa que es el amor de los otros. Pero sin renunciar a ti. Sin dejarte vaciar por el camino. Sin hipotecarte.

Sé que muchos leerán estas palabras sin entenderlas. Creyendo que son palabras de despechada: “Bah, las uvas están verdes” dijo la zorra.  Pensando que la pareja en completa sintonía, los abuelitos viejitos que se dan la mano a los 90 años y se mueren con una semana de diferencia uno del otro, es el colmo de lo más en felicidad. Pero, señores, a cada cual le hacen felices cosas muy diferentes y ¿sabéis que me hace feliz a mi? Pues yo.

Y mientras me llegan los 90 pienso disfrutarme mucho, quererme mucho, reírme de mi misma mucho, leerme, escucharme, visionarme. Y me encontraré con gente que me disfrute, me quiera, me ría, me lea, me escuche y me vea. Y si no tengo que firmar un contrato de por vida con esas personas, mejor. 

Porque el que obliga a firmar a otro está sentando las bases de la culpa futura. Yo lo he hecho “Si me quieres, entonces harás esto”. Y para culpas ya tenemos a otros. No jodamos más con el amor, por favor.

Feliz miércoles que huele a viernes


martes, 2 de julio de 2013

El árbol de la vida


Al empezar a escribir este post en mi corazón hace unos días pensé en dos imágenes muy recurrentes para mi en este 2013. Una era "el Megane en la puerta". La otra era "El árbol de la vida". Creo que el público en general entenderá mejor el símil del árbol que el del coche y, honestamente, el cuadro de Klimt, a mi, me quita la respiración.

Cuando nacemos las ramas de nuestro árbol están muy cercanas al tronco y muy poco ramificadas. Por muchos familiares que uno tenga nuestros contactos con el mundo externo son las ramas de los otros. Básicamente de nuestra madre y de nuestro padre. Mi hijo Luc tuvo que ir a la guardería el día que cumplió 4 meses de vida. Tuvo que ir porque le llevé yo. Él jamás se hubiera separado de mi si le hubieran preguntado. Aún hoy me duele el corazón al pensar en aquél día que le dejé. Cómo el destino es mágico (a mi madre le pasó lo mismo conmigo, me dijo ella) quiso a bien regalarme a Luisa Rodriguez Tejero. Luisa fue la primera rama fuerte en la vida de mi hijo. Durante todo aquel primer año ella fue la mujer que me sustituyó en el corazón de mi hijo cuando yo no estaba. Tantas horas pasaba con ella que pensé si la llegaría a querer más que a mi. Mi cosmos quiso que Luisa fuera una sonrisa primero y muchas caricias después. Que fuera firme y divertida. Que tuviera carácter torero y alma gitana. Que me aconsejara de nutrición mejor que mi propio médico. Que se enamorara de Luc. Que fuera yo en morena y que conectáramos desde el primer día en que nuestros ojos y nuestras sonrisas se cruzaron.

Hay gente a la que amas sin saber porque y sin entender el motivo. Mucha gente me sonríe, me habla con atino, me hace grandes favores, me mima, me protege, me escucha y me entiende. Pero, de pronto, con algunos, hombres y mujeres, me encuentro amándoles locamente. Miss Lui fue uno de esos amores. Aún hoy cuando me la tropiezo por Facebook se me ilumina la cara. Miss Lui y yo íbamos dando vueltas por el mundo chocando con unos y otros y en un momento dado nos encontramos. Una dejó en la otra trocitos de su esencia. Nunca lo he hablado con ella, y debió conocer a mil mamás en aquellos años de guardería. Pero sé que fue así. A partir de ella confié en las personas que poblarían las ramas del árbol de la vida de mi Luc.

Mi árbol es otro cantar. Durante muchos años me dolía en el alma cada vez que una rama fuerte y bien afianzada en mi árbol dejaba de estar físicamente. Cuando era pequeña no me dolía. Entonces yo era mucho más espiritual de lo que llegué a ser una vez fui adolescente. No entendía donde había ido a parar "todo aquello" si la conexión había sido tan grande. ¿Acaso no lo sentíamos igual? Pensaba yo. ¿Acaso me engañé y no supe ver el sentimiento real?. Me pasaba con novios y amores (obvio) y con amigas y hasta profesores. Entonces, esas, eran las ramas que me tocaban. Crecí y se juntaron más amores románticos, compañeros de trabajo, de fiesta, amigos de amigos, compañeros de piso, enemigos, familiares de amigos.... De cada grupo tengo ejemplos de gente con la que choqué cósmicamente. Yo les dejé a ellos parte de mi yo y ellos me dejaron a mi un poco de su alma. Si la vida nos ha vuelto a juntar en la tierra o en el espacio virtual energético genial, nos hemos disfrutado con los ojos y nos hemos reconocido.

Creciendo, poco a poco dejé de analizar el porqué. Dejé de intentar entender y comprendí que todo ocurre porque si. Que es precioso y preciso que ocurra y que al crecer llevaría parte de todos ellos conmigo. Que me hacían el viaje más ligero y me apuntalaban el camino. Tan espiritual como racional, tan inteligente como burra, tan fina como zafia me movía en un mar de aguas bravas disfrutando mucho, mucho y sufriendo otro tanto, tanto. Mis bandazos llegaban a otros y algunos salían mal parados. Y yo me fustigaba por ello ¿soy mala? ¿que ha pasado? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?

Ahora en el principio de mi asumida madurez, cuando ya no quiero ser más esa niña caprichosa y si la divertida y entusiasta, en ese estado de serenidad, asumo mucho mejor a la gente que viene y va. Asumo peor  a la gente que no me deja ir y venir, pero ese es el cantar del otro. Disfruto del momento porque es lo que tengo y no lo que tuve o tendré. Y como mi actualidad no tiene nada que ver con mi pasado no me valen las experiencias anteriores para puntuar y actuar. Solo me vale el corazón. De él me guío. No pregunto más porqué. Ahora es. 

Ya no espero el Megane en la puerta. Voy caminando a donde quiero ir. Si tú estás en mi camino déjate ver. Con una sonrisa me pagas. Con dos te pago yo. Cuando te toque marchar vuelve a sonreírme. Me será mucho más fácil dejarte ir.

Con amor a mis dos niñas Canceres en el mes de sus cumpleaños. Mis ángeles que tanto han hecho por velarme.